28 enero 2006

Todos los caminos que conducen al abandono del tabaco

por Javier Mesa
Retirarse de la adicción requiere una gran fuerza de voluntad y consejo médico, pero existen distintas terapias de apoyo.

El tabaco es nicotina, una droga adictiva que impide a millones de españoles dejar de fumar.

Desde el punto de vista de la salud, los motivos para dejarlo son muy claros, y algunos estudios estiman que una intervención para ayudar a los fumadores a abandonar su hábito podría ahorrar a la sanidad más de 380 millones de euros en 20 años.

Muchos fumadores empiezan cada año con la sana intención de apagar su último cigarrillo, pero el motivo más poderoso para intentarlo es el consejo médico.

Este consejo y una gran fuerza de voluntad pueden bastar, pero a menudo no es suficiente y hay que recurrir a otras vías frente a la adicción.

Una de las más extendidas son las terapias que emplean sustitutos de la nicotina, como chicles, parches, comprimidos o sprays de nicotina. Éstos consiguen tasas de abstinencia superiores al 25% entre los seis meses y el año de tratamiento.

También han demostrado gran efectividad frente al tabaquismo el hidrocloruro de bupropión,un medicamento que llega a simular los efectos de la nicotina.

Dada la importancia del problema, los centros hospitalarios suelen contar con unidades especializadas en el tratamiento del tabaquismo.

En ellas, así como en las clínicas, se ofrecen terapias de apoyo especializadas, que combinan tratamientos farmacológicos con técnicas de apoyo psicológico.

Además, existen vías secundarias como la hipnosis, la acupuntura o las terapias de aversión.

21 enero 2006

La muerte a la luz del Budismo Tibetano

por Luis Eduardo Bastías
Según la creencia Budista Tibetana, el cuerpo de los seres está compuesto de 5 elementos (tierra, agua, aire, fuego y éter). Obviamente esto no debe entenderse literalmente. Esas palabras son sólo las traducciones al castellano de cinco palabras sánscritas (la lengua sagrada de la India). Si estos cinco elementos tuviéramos que describirlos en lenguaje científico moderno, diríamos que son: sólido (tierra), líquido (agua), gaseoso (aire), energía (fuego) y espacio (éter). En resumen, cuando el Budismo Tibetano dice que el cuerpo está compuesto de 5 elementos, lo que está diciendo, usando un lenguage de hace 2500 años, que el cuerpo está compuesto de materia (en sus tres estados), energía y espacio vacío.

La separación de los 5 elementos se entiende como el cese de funciones fisiológicas. Por ejemplo, al dejar de respirar, el elemento aire se separa de los otros y así sucesivamente.

Aunque el Budismo sostiene que no existe el alma, lo que sí existe es la psiquis entendida como conciencia, aunque esa palabra no es suficiente por que lo que en el Budismo se entiende por conciencia incluye por ejemplo al inconciente, entre otros elementos psíquicos.

Para el Budismo, la conciencia y el cuerpo no son independientes. Lo que le pasa a uno afecta al otro y viceversa. De hecho, cuerpo y conciencia son en realidad una sóla cosa y no dos. Voy a escojer la palabra castellana "ser" para referirme a esa única cosa.

El Budismo (no sólo el tibetano, sino cualquier forma de Budismo) enseña que este ser es impermanente. Esto significa, por ejemplo, que nadie es la misma persona que era hace siete años, ni física ni psicológicamente.

Como el ser está siempre cambiando, el paso de un estado al siguiente se denomina bardo, que significa tránsito o paso. en consecuencia el ser está permanentemente experimentando bardos, no sólo en el lapso que hay entre una "vida" y la siguiente. Sin embargo, el bardo por excelencia, es el bardo entre vidas.

En este bardo, el ser sigue existiendo, sólo que el cuerpo físico ha sido remplazado por un cuerpo sutil (algo así como un fantasma). Durante esta fase se tienen también vivencias que al ser le parecen tan reales como la vida.

Dependiendo de las cosas que el ser haga durante el bardo, las decisiones que tome y sus buenas y malas obras, se verá obligado a volver a nacer como cuerpo físico.

Según el Budismo (no solamente el Tibetano), esto le ocurre una y otra vez no sólo a los humanos, sino que también a los animales, incluidos los insectos e incluso a otros seres. Así continua la rueda de las vidas hasta que ese ser llegue a la Iluminación.